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“¡Vean el momento exacto del asesinato!” – Columna de opinión

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Fue con esa frase que algunos programas de televisión difundieron la noticia del  feminicidio 32 en Bolivia en lo que va de este año. Y sí, su ex pareja la degolló en puertas de un supermercado con un hacha de carnicero.  La degolló y ya la noticia corría en minutos por todos los espacios de comunicación. Pero no era suficiente para quienes ven estos hechos como un espectáculo que merece ser capitalizado.

“¡Vean, vean!”

No podrían perder esta oportunidad. Intentaron difuminar el video de este feminicidio en Santa Cruz, pero claramente se observaba una y otra vez la agonía y la crueldad en cada movimiento.

Esto nos lleva a preguntarnos si es necesario reproducir estas imágenes o si aportan en el ámbito informativo y en la conciencia sobre la violencia contra las mujeres.

Los medios de comunicación tienen una responsabilidad trascendental en esta lucha titánica, pero al igual que la justicia, este proceso de entendimiento parece demorar o quizás no exista el interés de asumirlo.

Organismos como la ONU ratifican que juegan un papel significativo los diferentes medios de comunicación en este tema, porque su labor puede generar una incidencia para perpetuar la violencia, cuestionarla o reducirla, para modificar o crear normas o para poner en evidencia comportamientos sociales que toleran la violencia contra las mujeres.

Por eso no es necesaria esa reproducción de los hechos de violencia, porque tras un crimen lo que sigue es detallar lo ocurrido con datos, establecer los antecedentes, indagar los procesos de investigación y mantener una vigilancia permanente a través de los contenidos informativos. Y en resumen, hacer un seguimiento.

Los hechos de violencia llegan a ocupar los principales titulares en los medios de comunicación, pero la agenda y la velocidad con que se generan las noticias tienden también a dejar de lado este proceso de seguimiento que se hace tan necesario para marcar un precedente.

Porque la investigación y el rastreo periodístico generan un movimiento en la ciudadanía que también se traduce en la presión hacia un sistema judicial tan precario y cuestionado y consolida incluso la aspirada sentencia para los victimarios.

“Gracias a todas las personas, gracias a las redes sociales y gracias porque ustedes a través de su televisor conocieron nuestro caso”, esa por ejemplo, fue la reacción de una de las hermanas que durante 15 años sufrieron violencia por parte de su padre y hace horas éste fue enviado a la cárcel con detención preventiva por seis meses.

Este caso generó un gran movimiento de instituciones y colectivos, y a la par marcó la atención y el  seguimiento de los medios de comunicación con varios materiales noticiosos, un seguimiento que ratifica la importancia de la labor periodística en la lucha contra la violencia a las mujeres.

Por esto es que la reproducción constante de imágenes de violencia no genera mayor aporte en una sociedad con altos índices de violaciones y feminicidios. A tal punto, que mientras se escribía este artículo, se confirmó el feminicidio 33 en este 2021.

 

Por Claudia Soruco, periodista.