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En Nicaragua los no nacidos tienen más derechos que las mujeres

Ana María Pizarro
Campaña 28 de septiembre por la Despenalización del Aborto en América Latina y El Caribe.

La protección legal del no nacido es la apuesta del Vaticano, hecha realidad por la negociación de la Conferencia Episcopal con el gobierno de Arnoldo Alemán, que promulgó el Día Nacional del Niño por Nacer, festividad religiosa católica que quedó instalada como fiesta nacional del Estado Laico mediante un Decreto Presidencial el 2001.

Al parecer no satisfechos, convinieron en introducir los derechos de los no nacidos al Código Penal en discusión. La realidad nos dice que esa iniciativa fue sostenida por el gobierno de Enrique Bolaños y aprobada en el nuevo Código por el actual gobierno, mediante un pacto con casi todos los llamados «liberales».

Además que el aborto continúa totalmente ilegalizado, Nicaragua ha perdido la eximente penal que era el Aborto Terapéutico y ha instalado una nueva legislación -inédita en el país-, que otorga al embrión o el feto derechos legales que menoscaban y eliminan los derechos de las personas ya nacidas: las mujeres.

Pero con esto no termina el riesgo para las mujeres, dado que también quedó establecido que durante los nueve meses que dure la gestación, las médicas y médicos pueden ser acusados por causarle “daño físico o sicológico” al no nacido. Lo que se estableció es la supremacía del feto, pues se le otorgan derechos legales por encima de los derechos constitucionalmente establecidos a las mujeres ya nacidas.

  1. De las lesiones en el que está por nacer
    El que, por cualquier medio o procedimiento, causare en el no nacido una lesión o enfermedad que perjudique gravemente su normal desarrollo, o provoque en el mismo una grave y permanente lesión física o psíquica, será castigado con pena de prisión de dos a cinco años e inhabilitación especial para ejercer cualquier profesión sanitaria, o para prestar servicios de toda índole en clínicas, establecimientos o consultorios ginecológicos, públicos o privados, por tiempo de dos a ocho años.

 

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