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Carta dirigida a Michelle Bachelet desde la Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir

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México, D.F., a 14 de agosto de 2015

 

Señora Michelle Bachelet

Presidente de la República de Chile

 

Distinguida señora Presidente:

 

Nos dirigimos a Usted en ocasión de su visita a México para hacerle llegar los más sinceros reconocimientos de la Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir, por su congruencia ética, su compromiso con los derechos de las mujeres y su incansable búsqueda de justicia y equidad.

 

Reconocemos su congruencia ética al impulsar una política encaminada a consolidar un proyecto de nación centrado en la democracia, un proyecto en el que mujeres y hombres sean protagonistas de su propia vida y actores centrales de sus decisiones y en el que ciudadanas y ciudadanos puedan vivir con libertad y autonomía.

 

De la misma manera, reconocemos su compromiso con los derechos humanos de las mujeres demostrado en su gestión como Directora de ONU Mujeres, donde dedicó sus mejores esfuerzos a aumentar la participación política y el empoderamiento económico de las mujeres, así como a la lucha para poner fin a la violencia contra las mujeres. Usted abrió caminos de esperanza al trabajo incansable de miles de organizaciones de mujeres de todo el mundo por la justicia y la equidad.

 

Desde que asumió su segundo mandato, hemos visto con entusiasmo las acciones que ha emprendido de acuerdo con su compromiso, acciones tendientes a mejorar las condiciones para el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres chilenas. Nos parece particularmente relevante el impulso a una reforma de carácter trascendental que reconoce la autoridad moral de las mujeres para tomar decisiones sobre su vida, garantizando su derecho a decidir, cuando como último recurso optan por interrumpir un embarazo no deseado, ya sea por malformaciones congénitas graves, o porque fueron víctimas de violación sexual o porque está en riesgo su salud o su vida.  Confiamos en que la legitimidad de los derechos de las mujeres en un contexto de modernidad y democracia como el de Chile, guíe las conciencias de las legisladoras y legisladores para que se proteja la salud, la dignidad y la vida de las mujeres chilenas, aprobando las causales para que sea permitia la interrupción del embarazo en las circunstancias planteadas.   En un Estado democrático las legislaciones deben basarse en la evidencia científica y separarse de las creencias religiosas de quienes legislan.

 

La iniciativa que Usted presentó, llega en momentos difíciles y dolorosos para México y  América Latina y el Caribe, momentos en que la región es golpeada por la indiferencia de representantes políticos, la corrupción y la impunidad. La violencia y la profunda desigualdad hieren y lastiman la dignidad de los pueblos diversos que forjamos con sueños y esperanza, ésta nuestra región. Su visita nos recuerda la importancia del diálogo, la escucha y la congruencia; tiempos adversos en los que son necesarias las experiencias de búsqueda de la verdad, la justicia y la paz.

 

A estas dificultades y compleja realidad, se suma la injerencia de grupos religiosos fundamentalistas liderados por la jerarquía católica conservadora, que pretenden poner en riesgo los avances democráticos, las leyes y políticas que garantizan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, incluyendo la interrupción legal del embarazo, sin mirar la realidad de las niñas y las mujeres. Estas leyes y políticas deben verse ante todo, desde la perspectiva del derecho humano fundamental de las mujeres a la maternidad voluntaria, un derecho que debe ser garantizado en toda la región; la maternidad, esa maravillosa realidad que experimentamos quienes podemos decidir el momento más apropiado para vivirla y que si se presenta forzada, es causa de mucho sufrimiento para la madre, los hijos o hijas y el entorno familiar que las rodea.

 

La posición sobre el aborto, dominante entre la jerarquía católica, no refleja la forma en que la feligresía entiende este fenómeno; de hecho la mayoría de católicas y católicos no apoya la postura de la jerarquía de la iglesia católica en materia de moral sexual y el derecho a decidir. Las encuestas que hemos realizado en varios países de América Latina entre la feligresía católica, demuestran irrefutablemente la distancia cada vez mayor entre las enseñanzas morales de la jerarquía y las creencias y prácticas  de su feligresía.

 

Los resultados de la Encuesta Nacional de Opinión Católica 2014 [1]realizada por Católicas por el Derecho a decidir México, en colaboración con el despacho Investigación en Salud y Demografía, INSAD, proporcionan los datos que sustentan estas diferencias:

  • 80% de la feligresía mexicana está de acuerdo con que una mujer pueda hacerse un aborto cuando su vida está en peligro mientras que siete de cada diez personas católicas (71%) está de acuerdo cuando el embarazo es resultado de una violación
  • 89% considera que si una mujer corre peligro en su salud y necesita hacerse un aborto, el médico debe dar más peso a proteger la salud de la mujer y realizar el aborto, mientras que sólo el 11% cree que debe dar más peso a sus creencias religiosas y no realizarlo
  • 90% de los encuestados cree que las leyes que permiten el aborto no obligan a una mujer a abortar
  • 74% de la feligresía apoyaría que la iglesia permita el aborto en algunas circunstancias
  • 60% opina que la decisión de un aborto concierne al fuero interno, a la conciencia individual y que no es necesaria la intermediación de un sacerdote

 

Es importante resaltar que en la última década (2003-2024) ha aumentado considerablemente  la tendencia de opinión favorable a que la  mujer es quien debe tomar la decision de un aborto, al pasar de 33% (2003) al 57% en 2014.  Asimismo se ha sostenido el apoyo de la feligresía mexicana al derecho de las mujeres a interrumpir un embarazo en las circunstancias incluidas en su iniciativa; 8 de cada 10 católicos han mantenido por una década su apoyo a la ILE cuando la vida de la mujer está en peligro; cuando el embarazo es producto de una violación se incrementó el apoyo de 66% (2003) al (71%) en 2014.

 

Aún más significativo es el hecho de que el estudio realizado por el Pew Research Center confirma que hay un amplio respaldo entre la población chilena a la iniciativa preentada por Usted; en  Chile se encontró el porcentaje más alto de América Latina que apoya que el aborto sea legal al menos en algunos casos, 47%; este porcentaje solamente fue superado por Uruguay en donde el apoyo es del 54%. Más concretamente el 50% de la población católica de Chile apoya que el aborto sea legal al menos en algunos casos. De toda América Latina los católicos de Chile (43%) y Uruguay (51%) son los más que menos consideran que el aborto es moralmente malo. [2]

 

Como mujeres católicas que defendemos la autoridad moral de las mujeres para tomar decisiones en todos los aspectos de su vida, deseamos reiterarle que la política que ha emprendido es congruente con la realidad de la vida de las mujeres, con el respeto a sus derechos humanos y con el reconocimiento a su libertad de conciencia, a su autonomía, derechos imprescindibles para el ejercicio de  la ciudadanía.

 

De hecho, la larga tradición católica avala la libertad de conciencia para elegir y decidir, de acuerdo con nuestras circunstancias reales. En el corazón de las enseñanzas de la Iglesia respecto de cuestiones morales yace un profundo respeto por la conciencia individual, incluso el Papa Juan Pablo II, en su libro “Cruzando el umbral de la esperanza” afirma “Quién no obedece a los dictados de su conciencia, no puede responsabilizarse de sus actos”. Cada mujer es distinta y sus circunstancias y razones son diferentes. Las mujeres que abortan no lo hacen con alegría en sus corazones, las mujeres enfrentan serios dilemas éticos y buscan una vida más digna y humana.

 

Aunado a lo anterior, el tema del derecho a decidir debe enmarcarse en la democracia y los derechos humanos. La jerarquía católica conservadora no puede pretender imponer sus enseñanzas a través de leyes y políticas públicas que son responsabilidad de las autoridades civiles. La laicidad del Estado es el garante de derechos fundamentales como la libertad de conciencia, la libertad de culto y de pensamiento, garantías individuales imprescindibles en una democracia. Los Estados democráticos, progresistas y modernos deben asumir, hoy más que nunca, la responsabilidad que tienen de legislar para una sociedad diversa y plural.

 

Finalmente, reafirmamos nuestro reconocimiento a su actuar y la felicitamos de todo corazón por una gestión comprometida con la vida y la salud de las mujeres.  Decirle que no esta sola en esta lucha por la despenalización del aborto, que somos conscientes de que no ha sido fácil abrir camino y lograr avanzar en legislaciones progresistas para el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos  y del derecho a decidir.

 

Queremos ofrecerle nuestra solidaridad y decirle que la acompañamos en este proceso, y que esperamos seguir avanzando en toda América Latina, hasta que logremos que todas las mujeres puedan ejercer su legítimo derecho a decidir y que ninguna tenga que poner en riesgo su vida, su salud y su dignidad o muera, debido a abortos practicados en condiciones de inseguridad.

 

 

Cordialmente,

 

 

 

Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir (CDD):

CDD Argentina, CDD Bolivia, CDD Brasil, CDD Chile, CDD Colombia, CDD El Salvador, CDD España, CDD México, CDD Nicaragua, CDD Paraguay, CDD Perú

 

 

 

[1] http://encuesta.catolicasmexico.org/

[2] http://www.pewforum.org/2014/11/13/religion-in-latin-america/